El Valle de Cota, un patrimonio etno-eco-arqueológico a recuperar


Considerando la gran importancia histórica, arqueológica y turística de la zona que presentamos, realizamos a continuación un pequeño resumen de la investigación y resultados importantes del proyecto multidisciplinario financiado por la Unidad de Turismo del gobierno prefectural de Cochabamba a principios del 2008, desde la perspectiva eco-arqueológica de las áreas de Cotapachi, Quenamari e Incarrakay, sobre la base de un diagnóstico previo, científico, socio-cultural con fines turísticos, que promueva no sólo la actividad turística sino el desarrollo económico local y su sostenibilidad.

El territorio que denominamos “Valle de Cota” se encuentra al Este de la cordillera de Maso Cruz y al Sud de la cordillera del Tunari, representando una planicie amplia que integra desde el Oeste Mallco Rancho, las planicies de Payacollo, Quillacollo, Colcapirhua y Esquilan, región irrigada por el río Viloma y Rocha. Se destaca el lago de Cota situado detrás de la serranía de Urkupiña como principal fuente de agua. Hacia el Sur, este valle se encuentra bordeado por colinas interandinas conformando un valle próspero y de alta producción agrícola, donde su altura fluctúa entre 2500 y 2750 msnm. Este territorio del valle se encuentra en jurisdicción de las alcaldías de Sipe Sipe, Quillacollo, Colcapirhua y Cercado.

Los potenciales de la zona de estudios

Patrimonio arqueológico

En la zona de estudios se destaca Incarrakay, como uno de sus componentes por sus características de emplazamiento estratégico, el sitio se encuentra en las faldas de cerro Link’u, Sipe Sipe a una altura de 3153 msnm, se trataría de un complejo destinado a la administración y control estricto del paso de la población y de la producción. Se destaca la importancia de Incarrakay por el uso minucioso de terrazas artificiales, siete en total, su planificación y urbanización está diseñada alrededor de grandes espacios centrales y cada ambiente cuenta con hornacinas trapezoidales simétricamente ubicadas. La tecnología de construcción denota un trabajo de piedra de mayor calidad que en la arquitectura provincial.

Esto hace pensar que posiblemente no todas las estructuras fueron revocadas y pintadas, lo que es especial en Incarrakay. Algo único que se destaca en el sitio es que todas las hornacinas son trapezoidales y “ciegas” o sea cerradas. Incarrakay cuenta con tres espacios de vigilia, los ambientes 1, 2 y 19, este último se encuentra inmediatamente al Oeste del complejo.

En la zona de influencia, hacia el Este, se encuentran extensas áreas de producción agrícola y un complejo de varios sitios de collcas ligados al acopio y almacenamiento de productos agrícolas, único en el mundo inca, productos que debían ser transportados a Cuzco y otros lugares áridos del imperio (Norte de Chile y costa Peruana).

Las collcas del valle de Cota, habrían sido construidas a partir de 1445 por el Inca Tupac Yupanqui, durante la penetración hacia la región. Las estructuras están ubicadas en los flancos de las serranías y mirando al Norte, generalmente de planta circular (+- 3.00 m. de diámetro), éstas se encuentran enfiladas, a lo largo de 100 a 300 mts. Se trata de depósitos circulares en forma de torre, de las cuales por el pasar del tiempo sólo quedan los cimientos de piedra. Estamos frente al complejo más numeroso instalado en un área de +- 7×4 km aproximadamente.

Los sitios de collcas se encuentran ubicadas en pendiente, a partir de las cuales se tiene una admirable vista panorámica (Jahuintiri se encuentra en una planicie), los otros sitios que existen en la zona de estudios son: Kullku Esquilan, Cotapachi y K’aralaus Pampa. Cotapachi, es el complejo de almacenamiento de productos agrícolas más grande del mundo andino, con 2100 silos. En las collcas, se almacenaba maíz, papa, chuño, tunta, coca, tejidos y otros productos artesanales.

Beneficios del patrimonio ecológico y paisajístico

Uno de sus mayores atractivos de la zona y sectores aledaños, es el aspecto gastronómico de gran variedad en cuanto a su preparado y tradiciones, otro de los elementos es el paisaje natural de sus campiñas donde las más conocida es la hacienda Pairumani y el parque ecológico de Iskaypata, otras opciones son el valle de Sipe Sipe, Viloma y Caramarca que se encuentran en la zona de estudios.

Los sitios arqueológicos también cuentan con paisajes y panorámicas naturales como la laguna Cota, la colina de Jahuintiri y la serranía de K’aralaus Pampa que cuentan con matorrales con especies nativas y típicas de climas semiáridos y de estepas espinosas aptas para la realización de senderismo, caminatas y excursionismo. La zona también cuenta con otros elementos como la producción agropecuaria y lechera, elemento aprovechable a partir de un turismo comunitario.

Del mismo modo la zona de Incarrakay cuenta con patrimonio arqueológico como su sitio arqueológico y camino inca, también cuenta otros elementos ligados al paisaje natural como miradores naturales y elementos culturales y creencias populares, así también el solsticio de invierno que genera un importante flujo de visitantes, momentos que pueden ser aprovechados para actividades de trekking, camping, observación del paisaje y ciclismo de montaña.

Potencial multidimensional

Las características de la zona, etnológica, ecológica, paisajística y arqueológica, hacen de ella una zona de gran potencial y de uso multiescalar inca, donde nuestros estudios consideraron para cada sitio: un área nuclear el área de amortiguación y finalmente la zona de influencia. El resultado de esta valoración y sectorización compleja, nos diseña un polígono donde se integran componentes arqueológicos, medioambientales, poblaciones y circuitos turísticos, que en el futuro deberá ser protegido legalmente por las autoridades competentes.

Cabe recalcar que durante nuestras prospecciones arqueológicas superficiales no se encontró cerámica, probablemente por que este valle no era necesariamente una hábitat, sino un centro de producción y de acopio temporal.

Conservemos el patrimonio cultural

El estudio definió el grado de abandono de la zona y sugirió medidas de protección y metodologías de restauración, identificando sitios, tipologías estructurales y patrones de asentamientos urbanos en los sectores circundantes a las zonas involucradas en el estudio.

Se realizó igualmente un diagnóstico biofísico–socioeconómico de la situación actual de las ruinas arqueológicas, con respecto a sus límites, extensión y características propias.

Se determinó las potencialidades turísticas de cada una de las zonas involucradas en el estudio y su eventual desarrollo turístico en función a la demanda actual y potencial de los flujos turísticos a emprender en la zona.

El diagnóstico identificó los daños ejercidos sobre los sitios arqueológicos y áreas de amortiguación, como ser: agentes naturales, el pastoreo y la destrucción por la mano del hombre, mala administración de los sitios por las autoridades locales. Falta de señalizaciones y paneles, prohibiciones y valoraciones históricas, falta de guías, guarda ruinas. Otros peligros son los botaderos de basuras cercanos a los sitios e intentos de loteamiento.

Desarrollo de un turismo cultural

Debido a que el circuito turístico del valle no ha sido consolidado, la zona de estudio no cuenta con datos de flujos turísticos de manera cuantitativa, el eje vial carretero constituye la ruta más visitada por un turismo informal de fin de semana local, debido a la presencia de centros de esparcimiento como ser: restaurantes, piscinas y balnearios.

No olvidemos que hoy en día la actividad turística fomenta el desarrollo económico, estimula la inversión pública y privada, produce ingresos en distintos sectores de la economía, contribuye al desarrollo de la cultura local, aporta a la hermandad y solidaridad entre los pueblos, promueve la identidad local y en general, contribuye al desarrollo socioeconómico de una comunidad, municipio, provincia o departamento.

La consulta indica que la boga para el turismo son el trópico de Cochabamba y ahora el Parque Nacional Toro Toro, con sus cavernas y huellas de dinosaurios. El circuito para el valle de Cota, posee atractivos y servicios, pero no son suficientes. Las condiciones de promoción y posicionamiento en el mercado nacional, la infraestructura y equipamiento, son deficientes.

Según el Comité Impulsor de las Collcas, institución dinámica y voluntariosa, considera de manera estimativa la visita de 250 a 300 personas entre participantes (estudiantes de unidades escolares) y observadores durante el evento de la Corrida de Chasquis (29 de octubre). El otro sitio es Incarrakay (el 21 de junio), donde visitan un promedio de 800 personas y cada mes con un promedio de 20 a 25 para ambos (entre turistas locales y voluntarios extranjeros) y el resto absolutamente nada.

Características de la economía

Las informaciones del Viceministerio de Turismo indican que, los tres principales departamentos visitados por el turismo extranjero son: La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, pese a los conflictos sociales registrados el año 2002 y 2003, que han significado un estancamiento de los flujos en algunos casos y en otros una disminución. Sin embargo, a partir el año 2004 se nota una variación de un aumento y repunte de flujos generando una posición en la que el departamento de Cochabamba ocupa el tercer lugar con un 14.27 por ciento por ciento luego de 31.31 por ciento y 32.50 por ciento , por Santa Cruz y La Paz respectivamente.

Sin duda una de las grandes falencias del turismo nacional y departamental es la falta de incentivos económicos y estrategias de promoción y venta de los destinos turísticos, y la zona de estudio no es la excepción.

Las comunidades locales conviven en una estructura de un desarrollo local, donde existen falencias de servicios básicos, la estructura social compuesta en la zona es diferente a las otras comunidades, por el hecho de que los habitantes no viven en la zona, más bien sólo hacen presencia del derecho propietario que ellos tienen con la estructura espacial de sus viviendas, que por lo general les sirve para el descanso de sus faenas de pastoreo y cultivo de tunas, además de resguardo de sus herramientas.

El sindicato Agrario Cotapachi se encuentra ubicado en el distrito 6, zona Sureste de Quillacollo relacionada directamente con los sitios de Cotapachi y Jahuintiri. Región que colinda al Sureste con las comunidades de Caico Centro y Caico Alto. Por su proximidad el sindicato deberá ser parte activa en la promoción de ambos sitios, y en la generación de ingresos económicos del turismo.

La actividad económica principal en la zona es, la agricultura. Sin embargo, en la zona se encuentran una serie de actividades negativas como loteamientos, asentamientos ilegales, contaminación ambiental (botadero de basuras), concesiones a empresas industriales, mineras y otras.

Participación campesina en el desarrollo local

En el desarrollo local, es importante la participación de la comunidad campesina pudiendo ser parte integrante para el buen manejo de los sitios, mediante un plan mancomunado y participativo, para lo cual después de un acuerdo interinstitucional con las alcaldías correspondientes y Prefectura del departamento, se puede impartir talleres de formación de valores, se deben formar guías turísticos que puedan realizar recorridos según la propuesta de los diferentes circuitos identificados para el Valle de Cota.

La Ley 3479 nombra “Monumento Arqueológico Nacional” a los sitios de Cotapachi, K’aralaus, Jahuintiri y Quenamari, esta última en el Municipio de Colcapirhua. Pese a esta ley y a los reglamentos municipales de Quillacollo, que denomina el sitio como área de preservación cultural, los sitios se encuentran prácticamente abandonados y los soldaditos del Cuartel de Cotapachi continúan realizando sus prácticas en el lugar, destruyendo las áreas culturales.

Resultados

El proyecto “Diagnóstico de las ruinas incaicas y collcas de las zonas de Cotapachi, Quenamari, e Incarrakay con fines turísticos y preservación arqueológica”, elaborado en el sano contexto de protección, conservación, y preservación del patrimonio arqueológico, sociocultural y turístico de la región permitió delimitar una estrategia de intervención en cada una de las zonas comprometidas en el estudio.

En cuanto a los recursos turísticos, incluidos los sitios arqueológicos, cuenta con una diversidad de atractivos en sus diferentes categorías; natural, cultural, histórico, realizaciones contemporáneas y acontecimientos programados que complementan y estructuran un producto turístico para convertirse en el mediano plazo como un destino con interesantes facetas para el desarrollo de la actividad turística.

El proyecto multidisciplinario, sobre la base de un diagnóstico previo con énfasis en la promoción y el desarrollo turístico de las mismas, si bien estamos sólo en el inicio, presentó resultados sugiriendo varios elementos, entre ellos una interacción institucional y local, una metodología de intervención para la recuperación de sus atractivos naturales, culturales y/o arqueológicos cuyos esfuerzos en el futuro deberán necesariamente tener óptimos resultados en el marco del respeto del habitante, medio ambiente, la diversidad cultural y el turismo comunitario interactivo.

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*El autor, historiador y arqueólogo, es licenciado y magister. Actualmente es doctorante de la Universidad de Uppsala UNAR- SEHIPRE.

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