Brasil detiene desembolso del crédito para la ruta


El Gobierno brasileño suspendió la entrega de 332 millones dólares para la construcción de la carretera por el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), tras conocer la decisión del presidente boliviano, Evo Morales, de paralizar las obras de la vía, informó ayer el periódico Estado.com.br.

El desembolso del crédito será reanudado cuando el Gobierno boliviano determine que existen las condiciones para reanudar la construcción de la carretera entre los departamentos de Cochabamba y Beni, que además servirá de enlace a Brasil con el océano Pacífico.

La determinación del Gobierno brasileño, llega en medio de las crecientes protestas en Bolivia contra la construcción de la carretera que atraviesa por el TIPNIS, importante reserva natural y territorio indígena de Sudamérica.

La nota además dice que “Ahora el Gobierno espera una señal de cambio en la situación social en Bolivia mejore, pero no participará en ninguna negociación.

La evaluación es que éste es un problema interno de Bolivia y no es para que el Brasil opine”, dice la nota del medio digital brasileño.

Horas antes, congresistas del Brasil recomendaron a su Gobierno la paralización del financiamiento para la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos que atravesará la reserva natural Isiboro Sécure debido a que el domingo 25 de septiembre se protagonizó en Bolivia una violenta intervención policial contra la marcha indígena que se encontraba en situación de indefensión.

En ese sentido, el diputado boliviano Adrián Oliva, quien fue recibido por la comisión de Relaciones Exteriores del Congreso brasileño, informó que esta instancia legislativa convocó a representantes del Ministerio de Gestión Pública de ese país para que brinden explicaciones sobre las condiciones del financiamiento de la carretera que pretende atravesar una reserva natural, esto según el diario boliviano Oxigenobolivia.com.

OPCIÓN INVIABLE Por otro lado, el diario O�Globo publicó ayer una nota con información ofrecida por un ejecutivo de la empresa OAS, la que se benefició del financiamiento para la construcción de la carretera.

El director del Área Internacional de la OEA, construcción, César Uzeda, explicó que la carretera tiene una longitud total de aproximadamente 300 km. La segunda parte, que se está discutiendo en Bolivia, representa casi el 47 por ciento de la obra y pasa a través de una reserva indígena.

Uzeda explica que la construcción de los tramos uno y tres, que no pasa por la reserva, están en curso y precisa que el Gobierno boliviano es soberano para decidir el futuro del proyecto, mantener o alterar la ruta, sin embargo, afirmó que un cambio en el trazo podría hacer inviable económicamente la obra.

En la actualidad hay cerca de 1.200 personas trabajando en el proyecto. La finalización completa de la carretera está prevista para 2014. El tramo que pasa a través de la reserva no ha tenido licencia ambiental y la construcción estima que comenzará en julio de 2012.

“Hay una alternativa en el camino, pero aumentaría considerablemente el tamaño de la carretera. Podría llegar a ser económicamente inviable. Estamos hablando de un parque de 1,1 millones de hectáreas. Esto daría lugar a la construcción de más de 150 km”, según las declaraciones de Uzeda, al mencionado diario.

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