Quillacollo anegada renuncia a la fiesta


Las inundaciones se agravan y obligan a evacuar viviendas. Las aguas que inundaron las casas llegaron al metro y medio de altura.

Los barrios más afectados están en la zona sur de Quillacollo. El alcalde Charles Becerra informó que luego de una inspección se identificaron alrededor de 60 viviendas afectadas y 20 estarían en riesgo de desplomarse.

Los barrios más vulnerables son Sapenco, Villa Final Abaroa, Libertad, Villa Asunción y Cota Sur por estar cerca de los ríos Tacata y Rocha.

SAPENCO El frío del agua entumece las piernas, pero los habitantes de este barrio caminan incesantes en la zona evacuando sus pertenencias, principalmente quienes habitan en las casas de adobe que, por el remojo, están en riesgo de derrumbe.

Otras familias, que tienen casas en construcción, optaron por trasladar sus cosas a los techos e instalarse temporalmente allí, aguardando que baje el nivel de las aguas.

Los defensivos levantados en puertas y esquinas de las calles ya no impiden el ingreso de agua que, hasta ayer, estaba cerca del metro y medio de altura en las zonas más bajas. Los vecinos tenían agua casi a la altura de los hombros y el nivel continuaba subiendo.

Los muros de adobe de algunas viviendas ya cedieron.

“No sabemos dónde ir”, expresaban los pobladores del lugar, mientras trasladaban sus muebles hasta las calles más altas. Un grupo se instaló en una cancha deportiva en las carpas dotadas por Defensa Civil.

La necesidad despertó la creatividad de la gente para improvisar botes y sacar las cosas. Bateas, bañadores y especie de canoas hechas con bidones, llantas, tablas de madera y hasta un somier de la cama sirvió para rescatar pertenencias.

Los botes se abrían espacio entre los vecinos y las plantas acuáticas que ocupaban las vías convertidas en ríos.

Se ha identificado como el origen de las inundaciones a la unión de los ríos Rocha y Tacata, en la zona de Cota Sur. Ahí la presión del agua rebasó la capacidad y retornó en contra del curso normal del río Tacata, anegando los barrios del distrito 3.

En la zona, ayer trabajó personal de la Alcaldía, Defensa Civil, soldados de la Policía Militar (PM) de Cotapachi y los vecinos que temían un desborde, ya que ahí las aguas también subían en su nivel.

“Tenemos que tapar poniendo los yutes con arena, se tiene que poner material”, decía el dirigente del distrito 3, Edwin Terán, explicando que así podrían controlar el desborde.

Las plantaciones de maíz se encontraban sumergidas en el agua.

La Alcaldía de Quillacollo informó que dos pasos vehiculares habían caído y que también apoyaban con maquinaria para restablecer la zona.

El Alcalde destacó la instrucción de la Gobernación de desplegar bombas y el apoyo necesario para ese municipio.

Durante la jornada de ayer, el personal de la Alcaldía se desplegó a la zona del Calvario de Urcupiña para dragar el río Rocha y evitar que un desborde afecte también al sector de la avenida Circunvalación sur, que se anegó en algunos espacios, pero el agua aún no llegó a las viviendas.

Los pobladores de Cotapachi, lado sur este de Quillacollo, hicieron trabajo coordinado para reducir la presión hidráulica.

El temor y la pena se expresa entre los habitantes cada vez que comienza a llover.

Apuntes.

La inocencia

Los niños ven la emergencia como un juego. Andan en grupos, juegan entre ellos yendo y viniendo en medio del agua. Luego de rescatar sus pertenencias los botes improvisados sirven para el retorno a sus casas anegadas. Los perros también van y vienen en las manos de sus amos o nadando.

Carpas y colchones

En la zona de Sapenco en Quillacollo se instalaron seis carpas en una cancha deportiva, cada una es apta para 6 personas. En la zona de la Maica y otras se armaron otras 10 carpas. Los afectados también fueron dotados de colchones y frazadas.

Antecedentes

El pasado año, el barrio Canillita otros sectores también de la zona sur resultaron afectados por inundaciones durante varias semanas. Los vecinos reclaman por la falta de dragado en los ríos y reclaman porque lo que se hizo no fue suficiente.

Opiniones.

Jannet Loza

Sapenco-Quillacollo

No sabemos dónde ir a dormir, mi casa se puede caer por eso estamos saliendo con nuestras cosas, vivimos dos familias en esta casa. Tenemos temor porque el agua sigue subiendo, da miedo porque hay niños también.

Milton Montaño

Sapenco-Quillacollo

En esta batea grande ya he sacado de mi casa camas, roperos. La mayoría de las casas son viejas y otras se están cayendo, en algunas construcciones ya se han caído paredes. Debemos ser unas 160 familias en esta zona.

Edwin La Fuente

Sapenco-Quillacollo

Nadie se acuerda de nosotros, todo a última hora se quiere solucionar las cosas. Tenían tiempo para dragar los ríos y hacer gaviones para que no ingrese el agua y no hicieron nada y estamos con las mismas consecuencias que el año pasado.

Ambrosia Verduguez

Maica Chica

Todo tenía ahí adentro, ahora no hay ni los materiales de mis hijos. Tenía 30 gallinitas y han quedado cinco o seis nomás, los conejos todo se lo ha llevado el agua. Mi sobrina estaba cerca al cuarto que se ha caído, pero ya está bien.

Segundino Arnez

Maica Chica

Estábamos armando la bomba para botar el agua que ya estaba como a unos 80 centímetros y de repente se ha caído en uno el corredor. Esto ocurre cada año, pedimos ayuda.

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